lunes, 24 de octubre de 2011

Preguntas frecuentes sobre la Pedagogía Waldorf


Preguntas frecuentes sobre la Pedagogía Waldorf

¿Qué distingue a la Pedagogía Waldorf de otras formas de educación?

La principal diferencia estriba en ver el desarrollo del niño de una manera diferente, integral; de esta nueva visión se deriva una forma de educarlo acorde con las etapas por las que va pasando. De acuerdo con la filosofía de Rudolf Steiner, la Antroposofía, el hombre es un ser tripartita compuesto por cuerpo, alma y espíritu, cuyas capacidades se despliegan en tres etapas de desarrollo, cada una de aproximadamente 7 años.
Todo lo que se enseña a los niños en la escuela Waldorf está fundamentado en este profundo conocimiento del ser humano, y por lo tanto tiene un porqué, un momento adecuado y una forma especial para transmitirse. El desarrollo del intelecto, del sentido artístico y estético y de las habilidades manuales tienen la misma importancia dentro de esta pedagogía.

¿Cuáles serían algunos principios básicos de la pedagogía Waldorf para la educación de los niños pequeños?

Sobre todo, comprender que el niño pequeño está en una fase en la que lo más importante es su desarrollo físico: sus ritmos metabólicos, la maduración de los sentidos de percepción, su dominio del cuerpo y el espacio.
Su metabolismo es mucho más acelerado que el del adulto o el joven, y por lo tanto, requiere suma atención a la regularidad de sus horarios de sueño y comida, así como a la calidad de éstos.
Tan importante como lo que ingerimos por la boca es lo que tenemos que digerir en nuestra alma; de allí que sea de vital importancia proteger los sentidos de los niños: ¿Qué escuchan? ¿Qué ven? ¿Qué sienten?, etc.
Los niños en el primer septenio están viviendo una etapa de movimiento libre. Es el movimiento lo que más les ayuda a desarrollar tanto su cuerpo como su mente. Ofrezcamos un ambiente seguro donde haya libertad de movimientos.
Y una regla de oro: Los niños pequeños imitan, imitan, imitan. Por lo tanto, hay que tener muy en cuenta esto, pues es su manera de aprender a "ser".
Finalmente, hay que proteger ese estado de fantasía y ensoñación propios de la primera infancia. Nos referimos al candor, la inocencia, como le llamamos, de los pequeños. Ese estado se ve muy disturbado por la academización temprana, las explicaciones intelectuales abstractas antes de tiempo, pero sobre todo, por los medios: la televisión, los videos, las computadores, etc., que generan un efecto desolador en el alma y la mente del niño.

¿Cómo podemos aplicar en casa esta filosofía?

Básicamente, se trata de aplicar nuestro sentido común, lo que. No se trata de teorías y técnicas elaboradas: en realidad, la manera tradicional de criar a los niños estaba mucho más cercana a sus necesidades que algunos ambientes actuales.
Dentro de esto, podemos incluir el mantener lo más posible un horario regular sano de comer, ir a dormir, etc., de manera que ayudemos al niño a adoptar buenos hábitos y sobre todo, a que su metabolismo encuentre sus ritmos.
Otra gran ayuda para los niños es fomentar en ellos la fantasía: leerles o contarles cuentos, cuentos de animalitos, cuentos de hadas, etc.. Procurar alejarlos de la televisión les ayudará a estimular el importantísimo trabajo de aprender a formarse imágenes internas, base para toda imaginación y creatividad. En los países más avanzados de Europa es impensable poner a un pequeño ante la televisión o la computadora!
Demos a los niños muchas oportunidades de salir a la naturaleza: esto les proporciona la oportunidad de moverse con libertad y de conocer el mundo. No hay nada más fascinante para un pequeño que observar un ejército de hormigas en acción, en vivo y todo color.
El trabajo doméstico es muy formativo para los niños, tanto en el aspecto motriz como en el social y también para la auto-estima (soy útil y necesario en mi hogar). El trabajo doméstico lo harán de buen agrado si nos ven trabajar a nosotros con gusto!! Este es el siguiente y quizás el más importante punto: los niños pequeños aprenden por medio de la IMITACIÓN. Ellos imitan sin restricciones. No tienen aún criterios para discernir, así que todo entra directamente a su mente y a su organismo, y funcionan como un eco a lo que les impacta en su entorno. CUIDEMOS las impresiones y las actitudes que rodean a nuestros hijos! Seamos ejemplos dignos de imitar.
NO TENGAMOS PRISA! En el mundo del niño no hay prisas. Gocemos con ellos cada instante. No hace falta llenarnos de actividades y correr todo el día. Tampoco hay prisa para que caminen, corran, lean y escriban antes que los demás; ya lo harán a su debido tiempo. No permitamos que la economía o la moda nos impongan sus necesidades!

¿Y la lectura?

¡La lectura no se enseña! No se pierde tiempo con el descifrar martirizador de palabras y textos (y ¡cuán precioso es el tiempo en estos primeros años!). Lo que sucede naturalmente, sin trauma de ningún tipo, es lo siguiente: el alumno después de un determinado tiempo, sabe lo que él mismo escribió y, enseguida, en un ambiente alegre y vivo, los alumnos adivinan palabras o textos que el profesor escribe en el pizarrón.
Nada más es necesario. El propio interés de los alumnos despertó; ellos automáticamente intentarán descifrar palabras que encuentren a su alrededor en las calles, en las revistas o, simplemente, en el pizarrón. El profesor observará este proceso en cada alumno, dando un pequeño "empujón" cuando sea necesario. El resultado final, es que todos los niños terminan sabiendo escribir y leer, sin traumas, sin lágrimas. El proceso demora mucho más tiempo que en las escuelas tradicionales, pero el resultado es el mismo - sin pesadillas, viviendo un número infinito de bellos cuentos y realizando un número igualmente grande de dibujos y pinturas en los que pudo exteriorizarse toda la fantasía e imaginación del niño.
No se insiste demasiado en la ortografía, por lo menos al principio. Además de ser una convención y, por consiguiente, algo artificial y extraño en el desarrollo del joven, ella se graba más adelante por memoria visual. En las clases más avanzadas, el profesor obviamente, trabajará para que los alumnos dominen perfectamente la ortografía que, para los pequeños, constituye un flagelo.
El profesor no dejará de exigir a los alumnos que ellos mismos descubran palabras, frases, pequeños textos; estos serán entonces, descritos por todos. La reproducción de cuentos, el dictado y otras formas escritas y verbales, serán cultivadas como lo son tradicionalmente. La redacción propia tiene un papel fundamental, pero la composición en el sentido de una disertación sobre un tema libremente elegido, recién comenzará después de los catorce años, cuando el yo está predominando.
Tomado de website educacionwaldorf.org

Fuente: www.lacasitadejuegos.org

Testimonios de Padres cuyos niños se educan con la Pedagogía Waldorf


Testimonios de padres

“Una excelente alternativa de educación por la que mis hijos pudieron educarse en sus primeros años de infancia. La forma pedagógica es realmente más humana acorde al ritmo según la edad del niño; lo cual los hace más equilibrados y con muy buena imaginación para enfrentar su aprendizaje en la vida.... ¡sé que es esta la pedagogía que actualmente le da la base en gran parte de su formación!”
Isabel Orcada , mama de Lilia y Pedro Galarza

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“Cuando Diego empezó en La Casita de juegos(5 años), se fue adaptando fácilmente y a las pocas semanas se sentía muy feliz ...realmente creo que el dejarlo jugar y disfrutar de los cuentos y versos y del ritmo del Kinder fue muy bueno para él, aprendí a contarle cuentos y establecer horarios que hasta hoy respeta. Su paso a la primaria fue muy tranquilo, su lecto-escritura fue rápida y sin problemas. Lo que disfrutó mucho fue su encuentro con la música, que cultiva hasta hoy. Creemos que esta etapa de su escuela primaria y de su Kinder Waldorf han fortalecido su personalidad alegre, sociable, paciente y dulce, definitivamente estamos satisfechos de los logros de nuestro hijo”.
Carolina Romero, mamá de Diego y Dante Angeles

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“Esto fue fundamental para cuando tuvo que ir a un colegio más grande, ella es bastante sociable y capta con facilidad, es también sensible y la parte espiritual está muy arraigada en ella, lo cual me hace sentir muy bien en este mundo tan materialista, su sensibilidad social se mantiene firme, los valores que captó han quedado perennes en ella, la personalidad que mostró desde bebe se ha modelado pero en el fondo no ha cambiado por que la educación de esos dos años basados en la libertad de acción y en los juegos, la mantienen intacta”.
Grimanesa Llontop, mamá de Milagros y Bertha Vidal

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“Fui viendo cómo le enseñaron a desarrollar la confianza en sí mismo por medio de sus dones y dificultades, respetaron siempre su individualidad y libertad y actualmente él valora la dignidad del ser humano, teniendo una verdadera sensibilidad hacia el mundo. Como padres ¿qué más podemos pedir?”
Luisa, mamá de Favio Napp.
San Isidro, 18 de Mayo del 2005

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Nuestra experiencia en “La Casita de Juegos”

Camila había “cursado” 3 años (de 2 a 4 años) en un nido tradicional, al comienzo la experiencia fue buena debido al poco alumnado por salón, la enseñanza era “casi” personalizada, con el incremento de alumnos y mayor dedicación al aprestamiento se perdió a nuestro parecer la calidad.
Cuando llegamos a la Casita nos sobrecogió el ambiente lúdico del lugar, pero al comienzo fue difícil, lamentamos descubrir que nuestra hija no sabía jugar sola (como hija única que era), estaba acostumbrada a que un adulto guiara su juego y le indicara sus tareas, nos costó a los tres buscar en nuestro interior esa imaginación necesaria para que con juguetes e utensilios imaginables ver a nuestra hija armar un cuento y vivir a través de su entusiasmo y su “ahora” inagotable imaginación, historias tan encantadoras.
Si le preguntara a Camila que es lo que más le gustó de La Casita en esos 2 maravillosos años, ella diría en primer lugar haber sido ayudante en la cocina, se sentía fascinada en que confiaran en ella para picar, exprimir, amasar, aderezar tantas meriendas ricas.
Realmente son tantas las experiencias vividas en esta comunidad que se forma en “La Casita de Juegos” que no terminaría de agradecerles. Es por eso que espero con ansias los dos años que faltan para que mi nueva hija ingrese a este maravilloso Kinder.
Betsy Padilla


Fuente: www.lacasitadejuegos.org

AUTORIDAD O LIBERTAD?


La palabra “autoridad” hoy en día es un concepto discutible, muchos padres y psicólogos opinan que los niños han de ser equiparados a los adultos lo antes posible. Pero muchas veces las palabras “libertad” e “igualdad” solamente encubren la inseguridad en cuestiones pedagógicas y sólo son pretexto para sustraerse a la responsabilidad por debilidad o por indiferencia. En estos casos se parte, por lo tanto, de las propias necesidades y no de la de los niños, y esto debido a que hemos perdido la capacidad de tratar a los niños según la naturaleza propia de su edad.

Entre los 7 y 14 años aproximadamente, el niño desea poder apoyarse interiormente, desea poner toda su confianza en todo lo que dice y hace el maestro o el adulto que lo forma. Necesita una “autoridad” que no le es impuesta ni conquistada con dureza ni mucho menos con violencia. El único respeto aceptable es aquel que despierta como por si solo del cariño de los niños.

Para los adultos la palabra autoridad nos trae inmediatamente los conceptos de violencia y dictadura, pero cuando como maestros decimos que el niño en edad escolar hasta alcanzar la pubertad siente un anhelo de autoridad queremos decir algo muy distinto. Los que estén rodeados de niños habrán notado lo importante que es para ellos tener cerca de sí a una persona en la que puedan apoyarse y hacia la que puedan mirar con profundo respeto. En realidad, esta sensación de seguridad es una fuente de energías de la que los niños nunca se sentirán totalmente saciados.

Aquí reside el punto clave del problema: la autoridad verdadera es un fenómeno que no puede conseguirse ni mantenerse con ninguna clase de medios exteriores; se trata de que la devoción, veneración y amor que por el maestro o el adulto significa surja de manera natural, si no es así no tiene valor. La única forma deseable de autoridad se basa, en el segundo septenio, en el afecto de los niños, que son los que otorgan la autoridad.

Si no se satisface esta necesidad de los niños pueden observarse deficiencias en la vida posterior. En niños que han sido expuestos demasiado temprano a hacer juicios propios y tomar decisiones por su cuenta, se manifiesta con frecuencia cierta inseguridad: su desconfianza, su continuo deseo de llevar la contraria no son prueba de fortaleza anímica, sino de debilidad interior y no conducen a nada. Por haber quedado insatisfecha la necesidad de apoyo que tenían durante su niñez, se buscan en algunas ocasiones, sobre todo durante su juventud, los más peregrinos sustitutos de autoridad, como cantantes de música, héroes de películas o dictadores políticos. La falta de estabilidad que frecuentemente domina su vida les hace muy difícil poder colaborar más tarde con otras personas de forma natural.

La autoridad que por amor a los niños pretende granjearse el maestro o el adulto, no puede convertirse en obstáculo para la evolución hacia la libertad, todo lo contrario; quien haya podido disfrutar en su infancia de una reconfortante confianza en los adultos que dirigían su educación, tiene más facilidad para sentir en su interior la íntima seguridad que hace posible más tarde en la vida poder “realizarse” de una forma natural y relajada. La pregunta ¿autoridad o libertad? No es correcta, pues autoridad es un trayecto necesario en el camino que conduce a la libertad.

 
FRANS CARLGREN
“Educación hacia la Libertad”
 Fuente: www.waldorf-lima.edu.pe

miércoles, 19 de octubre de 2011

EL SIGNIFICADO DEL PASO DEL AÑO PARA EL DESARROLLO DEL NIÑO


El significado del paso del año para el desarrollo del niño

¿Qué es lo que ocurre durante el curso del año en un Kindergarten Waldorf?
En realidad se vive de fiesta en fiesta.

A través de las fiestas que se repiten cada año en la misma época y de la misma forma, se le da al transcurso del año un ritmo fijo. Rudolf Steiner dice: “El ritmo es algo vivo, es el portador de nuestra salud”. Esta idea es de gran importancia en la educación del niño. Como los niños no puede darse a sí mismos un ritmo, pues dependen del mundo exterior, es de gran importancia que los adultos les ayuden conscientemente a conseguir un ritmo sano. Cuanto más rítmicamente pueda vivir un niño, más sanamente se desarrollará. Por eso en el Kindergarten, cuidamos el ritmo vital en la secuencia de actividades, durante el transcurso del día, de la semana y del año. Gracias a cómo celebramos una fiesta específica en cada estación, el niño puede vivir profundamente, aunque aún inconscientemente, las estaciones del año. A través del juego y de los preparativos para una fiesta anual, se percibe la naturaleza y se cuida su ambiente apropiado. Las fiestas como tales representan puntos culminantes dentro del año. Pero tan importante como la fiesta misma, es el tiempo de preparación, el vivir acercándonos hacia ese día.

En el Kindergarten, normalmente las preparamos en conjunto con los niños, durante dos o tres semanas, interiormente con canciones, versos, rondas y cuentos y exteriormente haciendo trabajos manuales, decoraciones, pan, galletitas, etc. De esta forma tenemos en la vida diaria del Kindergarten una meta; damos un sentido a nuestro quehacer. Cuando el día tan esperado llega, sentimos una enorme satisfacción, pues cada uno ha puesto lo mejor de sí para poder realizar esta fiesta.

Estas impresiones positivas sólo se profundizarán en el niño, si cada año repetidamente, en su manera habitual puedan vivenciar estas fiestas. A través de la repetición los niños consiguen una seguridad interior y confianza en el mundo. Por eso nos alegramos que los pequeños asistan al Kindergarten durante dos o tres años. Con alegría van reviviendo todo lo ocurrido el año anterior y esperan la fiesta venidera. Los niños viven con confianza, saben lo que llegará como próximo evento y van vivenciándolo en la sensación del tiempo.

A través de las vivencias de las Estaciones del año, ayudamos a nuestros niños a desarrollar fuerzas que le pertenecerán toda la vida. Para los que vivimos en la ciudad, con el apuro que eso significa, muchas veces con falta de espacio y sin tener acceso a un pedazo de tierra que nos conecte directamente, cabe entonces la pregunta de ¿cómo podemos con nuestras familias acercarnos a la naturaleza de manera más despierta y con un sentido más profundo en nuestro propio entorno?. Aprovechemos el simple paseo a la plaza con los niños, o el camino al colegio para detenernos y tan sólo mirar, observar el rocío que hay en nuestro jardín o en una planta. Quizás el ejercicio de ese sencillo gesto diario nos ayude a hacer un pequeño alto en la efervescente actividad diaria y cariñosamente nos haga una seña como símbolo de nuestro despertar.
Tomado del foro del Colegio Rudolf Steiner de Chile

Fuente: www.lacasitadejuegos.org

La Educación del Niño


La Educación del Niño (a la luz de la Antroposofía)

"La vida entera es como una planta, que contiene no sólo cuanto ofrece al ojo, sino que además entraña oculto un estado futuro. Quien se encuentra frente a una planta que sólo tiene hojas, sabe muy bien que su tronco con su follaje, al cabo de cierto tiempo dará flores y frutos; la planta contiene ya implícitos los rudimentos de estas flores y estos frutos. Mas, ¿cómo sería posible que alguien describiera estos órganos futuros si se limitara a investigar en la planta, sólo lo que ella ofrece a los ojos en un momento dado? Sólo podrá hacerlo quien se haya familiarizado con la esencia de la planta.
Del mismo modo, la vida humana entera lleva implícitos los rudimentos de su futuro. Más para poder opinar sobre este futuro, es necesario adentrarse en la naturaleza oculta del hombre."
Rudolf Steiner

Fuente: www.lacasitadejuegos.org

LOS PRIMEROS SIETE AÑOS DE LA VIDA DEL NIÑO


Primer Septenio

En los primeros siete años de vida el niño aprende principalmente por imitación. Todo lo que acontecen su entorno y pueda ser percibido por sus sentidos el niño lo aprende, ningún sermón racional influye en los niños, sino lo que los adultos hacen ante sus ojos, por esto el adulto que acompañe al niño debe ser un ejemplo digno de ser imitado, en esta etapa el niño experimenta que el mundo es "bueno".
En la más temprana infancia el niño desarrolla tres facultades que serán la base de cualquier aprendizaje posterior: aprender a andar, a hablar y pensar, cualidades exclusivas del ser humano que son la base de cualquier desarrollo y aprendizaje posterior. Durante toda la vida, pero en forma especial en los tres primeros años la actividad motora tiene una influencia formativa sobre el cuerpo y contribuye en los bases para un sano desarrollo de las facultades cognitivas.
En Kindergarten los niños a través del juego y los cuentos de hadas desarrollan su creatividad, comprenden la naturaleza y se acercan a tradiciones y experiencias culturales propias de nuestro país formando de esta manera la base para el conocimiento del mundo. Para el niño pequeño el juego significa percibir por todos los sentidos y por su cuerpo pudiendo dominar el movimiento corporal, ser activo, tener conciencia del equilibrio, percibir a través de un tacto delicado y de un olfato sensible.
Los medios educativos en esta época se entregan a través de un ambiente de cobijo, donde canciones infantiles, sonidos, telas, juguetes y olores los envuelven día a día y experiencias con la naturaleza a través de salidas a cosechar para vivenciar el otoño, celebrando la fiesta de la primavera, haciendo paseos y caminatas en un entorno natural, ejemplos como los antes nombrados hacen que los niños puedan "comprender" el mundo.
Tomado del web del Colegio San Cristobal de Chile

Fuente: www.lacasitadejuegos.org