miércoles, 19 de octubre de 2011

EL SIGNIFICADO DEL PASO DEL AÑO PARA EL DESARROLLO DEL NIÑO


El significado del paso del año para el desarrollo del niño

¿Qué es lo que ocurre durante el curso del año en un Kindergarten Waldorf?
En realidad se vive de fiesta en fiesta.

A través de las fiestas que se repiten cada año en la misma época y de la misma forma, se le da al transcurso del año un ritmo fijo. Rudolf Steiner dice: “El ritmo es algo vivo, es el portador de nuestra salud”. Esta idea es de gran importancia en la educación del niño. Como los niños no puede darse a sí mismos un ritmo, pues dependen del mundo exterior, es de gran importancia que los adultos les ayuden conscientemente a conseguir un ritmo sano. Cuanto más rítmicamente pueda vivir un niño, más sanamente se desarrollará. Por eso en el Kindergarten, cuidamos el ritmo vital en la secuencia de actividades, durante el transcurso del día, de la semana y del año. Gracias a cómo celebramos una fiesta específica en cada estación, el niño puede vivir profundamente, aunque aún inconscientemente, las estaciones del año. A través del juego y de los preparativos para una fiesta anual, se percibe la naturaleza y se cuida su ambiente apropiado. Las fiestas como tales representan puntos culminantes dentro del año. Pero tan importante como la fiesta misma, es el tiempo de preparación, el vivir acercándonos hacia ese día.

En el Kindergarten, normalmente las preparamos en conjunto con los niños, durante dos o tres semanas, interiormente con canciones, versos, rondas y cuentos y exteriormente haciendo trabajos manuales, decoraciones, pan, galletitas, etc. De esta forma tenemos en la vida diaria del Kindergarten una meta; damos un sentido a nuestro quehacer. Cuando el día tan esperado llega, sentimos una enorme satisfacción, pues cada uno ha puesto lo mejor de sí para poder realizar esta fiesta.

Estas impresiones positivas sólo se profundizarán en el niño, si cada año repetidamente, en su manera habitual puedan vivenciar estas fiestas. A través de la repetición los niños consiguen una seguridad interior y confianza en el mundo. Por eso nos alegramos que los pequeños asistan al Kindergarten durante dos o tres años. Con alegría van reviviendo todo lo ocurrido el año anterior y esperan la fiesta venidera. Los niños viven con confianza, saben lo que llegará como próximo evento y van vivenciándolo en la sensación del tiempo.

A través de las vivencias de las Estaciones del año, ayudamos a nuestros niños a desarrollar fuerzas que le pertenecerán toda la vida. Para los que vivimos en la ciudad, con el apuro que eso significa, muchas veces con falta de espacio y sin tener acceso a un pedazo de tierra que nos conecte directamente, cabe entonces la pregunta de ¿cómo podemos con nuestras familias acercarnos a la naturaleza de manera más despierta y con un sentido más profundo en nuestro propio entorno?. Aprovechemos el simple paseo a la plaza con los niños, o el camino al colegio para detenernos y tan sólo mirar, observar el rocío que hay en nuestro jardín o en una planta. Quizás el ejercicio de ese sencillo gesto diario nos ayude a hacer un pequeño alto en la efervescente actividad diaria y cariñosamente nos haga una seña como símbolo de nuestro despertar.
Tomado del foro del Colegio Rudolf Steiner de Chile

Fuente: www.lacasitadejuegos.org

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